jueves, 17 de septiembre de 2009

"Las próximas cosechas" en una semana


Al fin el disco ha llegado de fábrica y el próximo 26 de Setiembre estará a la venta. Creo que nunca había editado nada en Otoño.

Abajo la nota de prensa de Acuarela





"Las Próximas cosechas" de Fran Gayo

Fran Gayo, la mitad de lo que un día fue Mus, ha encontrado una vía nueva para sus canciones: una con una voz y un nombre propios, los suyos, y un idioma distinto (al asturiano que solía emplear en sus letras), el castellano. Si la discografía de su antiguo proyecto acabó describiendo una travesía hacia la luz, Las próximas cosechas es el punto de partida de una forma de expresión llena de claridad, candor y una intimidad renovada. La historia de una segunda oportunidad con la que Fran ha aprendido a mirarse dentro para reconocer al cantante que tenía escondido, al dueño de una voz desconocida que ahora alumbra todo lo que escribe. A la venta a partir del 26 de septiembre.
Asomado a una forma distinta de descubrir su música, Fran Gayo ha dado con la necesidad y la valentía de cantar las canciones que escribe. Lo ha hecho cambiando el asturiano -un idioma que reivindicó y del que echó mano durante diez años en cada disco de Mus- por el castellano y girando la temática social que lo invadía casi todo en aquel proyecto hacia un plano más íntimo, ligado a lo cotidiano, a lo doméstico, al presente, y bajo otro estado de ánimo. Una cercanía reflejada en un disco, Las próximas cosechas, grabado en casa junto a Eduardo García Salueña (de Edwin Moses, al piano y los teclados), Eras Sánchez (miembro de las Uvas de la Ira de Xabel Vegas, a la guitarra) y Manuel Scattini (al bajo).

“Encontrar un modo de cantar requiere un proceso casi de autoconocimiento, al principio es tan jodido como mirarse en un espejo durante diez minutos observando con detenimiento todos y cada uno de tus rasgos. Es una situación medio embarazosa y acabas ni reconociéndote a ti mismo”. Fran explica que exploró su voz hasta encontrarla. “En ese sentido, fue clave un consejo que me dio un amigo. Me recomendó que empezase a pensar como un cantante y no como un músico. Eso me dio una visión absolutamente diferente de cómo era el disco y de cómo lo tenía que ir construyendo”.

Así, estas canciones dejan espacio a la voz de Fran, le dan amplitud y la iluminan con una instrumentación suave y limpia. Pasan de la fragilidad –‘En 20 minutos me voy’- a la tensión y la fuerza –‘El invierno será bueno (o no será)-, de la luz de la tarde –‘En la siesta clara’- a un mundo oculto –‘En las copas de los árboles’- en apenas un salto. Son un testimonio crudo, hecho de una ternura imposible de fingir, puesto en los labios de alguien que canta en primera persona porque no sabría hacerlo en ninguna otra. Las próximas cosechas es más que un cambio de registro; un disco que llama al oyente de sus primeros acordes, lo arrulla y balancea, con la atención puesta en la melodía y la voz.